Sentido y compromiso en nuestro trabajo
En este día de reivindicaciones, celebraciones o descanso, tenemos presentes a quienes buscan empleo y no lo encuentran, y a quienes, en pleno siglo XXI, sufren condiciones laborales que parecen del siglo XIX.
Por eso, hoy pido una paga diferente:
recuérdame a los que sufren en su labor, a los explotados y, sobre todo, a quienes no tienen trabajo.
Recuérdame para qué trabajo, la suerte que tengo y Quién es mi verdadero Jefe.
Ayúdame a verte en mis compañeros —en los que me agradan y en los que me cuestan—; a sentirte en la rutina diaria y a no perder nunca la ilusión.
Tú, que trabajaste como carpintero con silencio y mucho sudor, haz que mi esfuerzo hoy también construya el Reino de Dios.