El Regalo de una Madre

Una madre nos regala la vida y la seguridad para explorar el mundo; nos entrega ese amor incondicional que alimenta y nos protege como una fiera cuidando a sus cachorros. Nos educa enseñándonos valores fundamentales como el respeto, la empatía, la honestidad, la responsabilidad y la perseverancia.

Si una madre no tiene riquezas materiales para darte, te regala una oración; una plegaria a Dios que permite que las bendiciones lleguen con mayor facilidad. Esa es, en realidad, la mayor fortuna que puede entregarte día tras día.

Para nosotros, la verdadera riqueza es tener a nuestra madre. Ella ora por nosotros y, gracias a esas plegarias, nos hemos salvado de muchos peligros, saliendo indemnes de ellos.

Mi madre siempre decía estas palabras: «Cuando una madre se va de este mundo, nos sentimos solos aunque estemos acompañados, porque falta su caricia, su sonrisa, sus enfados y, muchas veces, esa mirada de tristeza de la que quizás nosotros fuimos causantes». Nos quedamos totalmente en el aire, sin ese apoyo moral, formándose un hueco profundo por el resto de nuestras vidas.

Mamá no es eterna; es un ángel que Dios nos presta y envía a la Tierra para que nos brinde, con todo su amor, los cuidados necesarios para enfrentar los retos de la vida. Nuestro deber es amarla y cuidarla por siempre.

dedico esta reflexión, «a la mujer que nos entregó todo en una sola palabra». Gracias por dedicar su vida a nosotros; tanto para las que están presentes como lamentablemente, para las que ya no se encuentran con nosotros, «Feliz Día de las Madres en mi lindo Ecuador y mas allá de nuestras fronteras»

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