«La Herencia Ancestral»

En ciertos momentos, el mundo se paraliza y se llena de expectativas. Cada rincón guarda la esperanza de que esos once guerreros luchen ferozmente durante los 90 minutos —y a veces un poco más— para llevarse la gloria a casa. Su objetivo es ofrecer una gran alegría a esa hinchada fiel que jamás los abandona.

Cuenta la leyenda que Thomas Arnold (1795-1842), un destacado historiador y clérigo inglés, fue uno de los padres de la reforma escolar basada en la cultura clásica, los valores cristianos y la práctica deportiva. Asimismo, la Iglesia promocionó el fútbol entre las clases sociales desfavorecidas para combatir el alcoholismo y la adicción a las apuestas. Con este fin, organizó competiciones para los hijos de los obreros de las grandes fábricas y para los campesinos de las zonas rurales. Debido al inconveniente de que las prácticas deportivas coincidieran con los oficios religiosos de los domingos, las competiciones se trasladaron a los sábados por la tarde.

Respecto al origen del fútbol, se dice que los chinos fueron los primeros en divertirse pateando balones hacia una red en el siglo III a.C., aunque las reglas se formalizaron en Inglaterra durante el siglo XIX. Sin embargo, los arqueólogos afirman que el origen de este deporte es aún más antiguo: los aztecas y los mayas ya practicaban un juego similar hace 3000 años.

Esta disciplina nació como una gran idea para calmar la ansiedad laboral y entretener a la juventud. Al mismo tiempo, les permitía socializar y trabajar en equipo, fomentando la solidaridad y beneficiando la salud física y mental. Así se creó el concepto de juego colectivo más longevo y exitoso en la historia de la humanidad.


«El conocimiento real, como cualquier otra cosa de máximo valor, no se obtiene fácilmente. Se debe trabajar por él, estudiar por él, pensar por ,el y sobre todo rezar por él.»

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