Beautiful Plants For Your Interior

¿Sabían que soy fan de los cuentos y las leyendas? De niña, mi madre y mis tías nos reunían a los niños del barrio cada vez que se iba la luz. Nos contaban historias sorprendentes; a veces nos íbamos a dormir felices y otras, aterrorizados. En ese entonces no lo sabíamos, pero cada relato ocultaba una enseñanza que hoy, de adulta, finalmente comprendo.
Por eso, quiero compartirles mi adaptación del relato de Jorge Bucay sobre las «creencias limitantes»: esos miedos que nos atan a una zona de confort donde jamás encontraremos la verdadera libertad.
El elefante encadenado
De niña me fascinaba el circo, especialmente el elefante: enorme, fuerte e inteligente (pobres animalitos, qué bueno que esa tortura ya terminó).
Sin embargo, algo me intrigaba. Antes y después del show, el elefante permanecía atado a una diminuta estaca por una cadena. Yo miraba al animal y me preguntaba: ¿cómo alguien tan poderoso no arranca ese débil pedazo de madera? Pregunté a los adultos, pero nadie sabía responder. Hasta que un hombre se sentó a mi lado y me dio la clave: «No intenta escapar porque está atado a esa estaca desde que era muy pequeño».
En ese momento me quedé pensando e imaginé al elefantito recién nacido, jalando con todas sus fuerzas, frustrado y cayendo al suelo día tras día. Hasta que un día, agotado, se rindió. Comprendí que ese día el elefante grabó en su mente un «no puedo» y aceptó su derrota para siempre. Lo acostumbraron desde pequeño, cuando no tenía la fuerza para razonar ni liberarse.
Hoy entiendo que a nosotros nos pasa lo mismo. Crecemos, pero seguimos atados a la estaca de la infancia, creyendo que aún no podemos superar los miedos del pasado. Quizás antes no era el momento, pero hoy somos grandes y tenemos el poder de romper esas cadenas.
Recordemos siempre que la perseverancia y la paciencia son las virtudes que nos permiten alcanzar nuestros objetivos.
